jueves, 15 de abril de 2010

La pyramide humaine - Jean Rouch


El experimento realizado en este film tiene un doble engaño. En un inicio el director plantea a sus 'sujetos', jóvenes de la ciudad africana de Abidjan, la ficción parcial de sus actos frente a la cámara, pidiéndoles estar de un lado, ya sea de los racistas o el de los no racistas.

Comentemos la escena que desenlaza el final de la película. Alain con el corazón roto corre por el barco desesperado, con sus amigos tras de él. El muchacho salta hacia un oleaje muy agresivo y nunca sale. Sus amigos quedan traumatizados por el evento y finalmente se despiden unos de otros, racistas o no.



El director nos ha logrado sorprender. La muerte de un joven no es lo que esperamos en el documental y las preguntas son lo que sigue ¿Será esto verdad? La natural incredulidad de haber presenciado una muerte en film nos deja en una incomodidad que probablemente nunca habíamos sentido.



Jean Rouch nos hace rozar la muerte, la acariciamos y aunque se nos revele que en efecto esto es todo una escenificación, el trauma prevalece. Jean Rouch ha logrado algo que en la historia del cine los grandes directores han alcanzado. Hemos sido marcados.

miércoles, 14 de abril de 2010

Calcutta - Louis Malle



El afamado director francés nos presenta su documental Calcutta, el cuál alguna vez mencionó como su obra favorita. Si se trata de la experiencia de explorar y capturar un mundo nuevo, podría imaginarme por qué hacerla llego a ser su experiencia favorita, pero verla es, debo decir, bastante aburrido.

Y ya sé que tal vez esté sobrepasando mis límites éticos de crítica, ya que yo no soy ningún realizador consagrado para criticar a quien si lo es como Louis Malle. Sin embargo su proyecto resulta una gran improvisación, un poco temerosa y distante, además de invadida por prejuicios primermundistas.



Louis Malle tiene el interés de un niño rico queriendo conocer otras historias, pecando de inocente y superficial, tanto, que encuentra a los leprosos, sale de nuevo a la ciudad y regresa a los leprosos.

Una peli que estuvo en Cannes y está en Criterion y es estudiada, pero la verdad queda corta en realización, en visión, en montaje en ideas y en factura plástica.



Jaguar - Jean Rouch



Lo interesante de esta película es la planeación que tiene Rouch para su realización. La película es narrada-doblada por los personajes en pantalla, narrando sus propios puntos de vista y proyectando más de si mismos que en el momento real. Esto crea una hiper-realidad en pantalla que nos acerca a los personajes quienes nos llenan con su actitud natural y honesta, en momentos reflejando mucho más de lo que tal vez podían expresar en el momento de filmación.

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Con esta película, Rouch se devela por primera vez como un absoluto genio, con búsquedas cinematográficas que transgreden la cinematografía y la hacen crecer para el beneficio de la película y el beneplácito del público.



En la película pasa mucho y pasa poco, el estudio etnográfico que presenciamos resulta altamente efectivo al servirse del testimonio auditivo de quienes vivieron la experiencia, logrando enaltecer ésta vez la relación entre el sonido y la imagen.

Les Maitres Fous - Jean Rouch



Jean Rouch en sus inicios, no parece tener las ambiciones cinematográficas que alcanzaría en La Piramide Humana o Crónica de un Verano, sin embargo en este, uno de sus primeros films deslumbra con su talento para entender todo aquello cinematográfico.

La concepción del ritual, característico en los filmes de Rouch, parece tener origen de esta experiencia. Ya sea en su realización, concepción, o en ambos, el ritual estaba presente en todas sus películas de alguna forma y aquí Rouch logra ir más allá de mostrar el ritual, una especie de posesión autoinducida, en la que se supone entra el espíritu colonialista en los cuerpos de los colonizados de lo que hoy es Costa de Marfil. El maestro loco logra no sólo adentrarse en lo que está sucediendo frente a él, involucra a la cámara y por consecuencia al público.



Rompe con la normalidad del tripie y se pone la cámara en el hombro, siguiendo los movimientos de la posesión poseé a la cámara y como si perteneciera a los colonizados, quienes parecen verlo como uno de ellos, no por compromiso o conveniencia, pero sí de una manera natural y orgánica.



La comprensión de la distancia entre los participantes y el conocimiento de lo que va a pasar le dan las herramientas para tomar las decisiones de talla y movimiento, logrando capturar un ritual muerto para la eternidad.

Food Inc. - Robert Kenner



Food Inc. es un documental perteneciente a la ola de "descubridores de verdades" americanos, en el que el director Robert Kenner nos lleva a través de los procesos de producción alimenticia de la actualidad.

Robert Kenner toma ventaja de uno de los devoradores más cazables de nuestro presente en esta investigación. La industria alimenticia americana es uno de los monstruos más fáciles de identificar y señalar. Kenner intenta realizar un estudio a profundidad de sus efectos sin hacer a un lado los datos de sus orígenes. Aunque se focaliza en objetivos fáciles de ubicar como McDonald's, se aleja de juzgar a una sola empresa o empresas, adentrándose en el cuestionamiento antropológico de cómo se ha transformado nuestra forma de producir comida.

Para esto kenner hace uso de entrevistas a granjeros reales, imágenes capturadas en específico para el documental. Recordándonos en momentos a Meat de Wiseman, el impacto que busca lograr Kenner con el montaje de estas imágenes en la tripa del público es obvia. De pronto es increible que la película haya comenzado con el director de la película devorando una hamburguesa al más puro estilo del American way of life.




Hay momentos cuestionables como el seguimiento a la madre de una de las víctimas de E. coli en su viacrucis por las oficinas de congresistas para pasar una ley que regularía la producción de carne de res a través del país, ya que parece extenderse demasiado y abogar un poco de más por una melodramática presión para hacer de sus argumentos inobjetables.



Algo altamente destacable es que al final de la película uno no se queda en una nota agresiva para señalar a culpables u odiar al mundo, aunque tal vez sea difícil comer una hamburguesa por un par de semanas. El documental no se mantiene imparcial o frío, pero se aleja de lo amarillista y falsamente espectacular alá Moore para mostrar lo monstruoso de la realidad, a pesar de que en algunos casos hace falta la dualidad de la argumentación por razones que aparentemente están fuera del control de la realización (por ejemplo la declinación para industriales de dar su punto de vista o argumentos en el caso de los pollos). El documental termina con una nota alta en general, aunque puede pecar de aburrido a ratos.

Fake Fruit Factory - Chick Strand




Un eterno close-up interrumpido por la toma de un espejo podría ser un resumen muy superficial de esta película. Pero hay mucho más que eso. Durante la película, somos testigos del trabajo de un grupo de mujeres en una fábrica de frutas de papel, dirigida por un americano en tierras mexicanas. La hipnosis creada por las tomas cerradas en las frutas, sus colores y las manos de las mujeres nos dejan ver mucho más de lo que podría lograr una explicación didáctica del proceso.



Durante el montaje del trabajo de las mujeres escuchamos sus pláticas íntimas como sonido ambiental que se transforma pronto en parte fuerte del lenguaje cinematográfico usado, nunca viendo (con pequeñas excepciones) un rostro o característica física aparte de las manos. Sumándole la música nos metemos a un viaje en el que la realidad es clarísima. No conocemos las casas de las trabajadoras, en qué parte de México se encuentran ni un pequeñísimo detalle de la fábrica. Pero sabemos bien que alguien está siendo expuesto y es este grupo de trabajadoras.

Así la poca convencionalidad de decisiones en este documental lo hacen más efectivo, además de altamente estético y objeto de estudiio.

The Cove - Louie Psihoyos



Ganó el Oscar, y por ahí de aquí al 2011 vamos a empezar si hablamos de esta película. No tengo ninguna opinión dramática o política acerca del premio de la Academia y definitivamente no creo que sea EL DOCUMENTAL DEL AÑO. Sin embargo creo que es un proyecto interesante para analizar. Basicamente la película se basa en la misión que se propone un equipo de personas, dirigidas por la Oceanic Preservation Society, para capturar en video de alta definición la masacre de delfines en Taiji, Japón.

La realización es torpe, y la película se mantiene por la fortaleza del tema, sin embargo es difícil decir si la película trata acerca de delfines, de la industria pesquera, de las trabas que encuentran para grabar, de lo difícil que es ser activista ecológico o simplemente de la caza de delfines en Japón. A través de la película, los realizadores nos llevan tema por tema explicándonos por qué debemmos escucharlos, por qué no está bien matar delfines y gracias a las tomas intrépidamente ideadas de la masacre se rescata la película apoyándose en lo crudo, en lo explícito, cayendo en lo tendencioso.

Yo no estoy a favor de la caza de cetáceos, pero fuera de las tomas de cámaras escondidas que me cuesta trabajo valorarlas más como trabajo cinematográfico que como espionaje, hay dos momentos que resaltan y en los cuales el film llega a buen puerto.



Primero está el testimonio de los trabajadores japoneses que apoyan la cruzada americana de Richard O'barry y compañía. Un par de habitantes de Taiji, son filmados expresando su preocupación acerca de el uso de carne de delfín para la alimentación de niños en las primarias. Sus rostros llenos de verdad son impactantes y por primera vez nos asoman a la realidad local, en la que quienes están más cercanos al problema no lo ignoran, sino que nos revelan el nivel de miedo que les provoca.





Otro momento es el final en el que el representante de los pesqueros es enfrentado a sus mentiras, de nuevo infundiéndonos un miedo que va mucho más allá de perder el trabajo o el daño a la industra delfinera., nos revela que la profundidad del problema no es alcanzado por la película, y nos deja con ganas de entrar más.